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Aprendamos más del Yoga

Esta Fundación se construye sobre la base del conocimiento y práctica del Yoga como eje central. En ese contexto, vemos que lo que se entiende hoy en día en occidente por “Yoga” responde a una amplia variedad de prácticas, visiones, sincretismos, reinterpretaciones e incluso tergiversaciones y reduccionismos propios de la transculturización occidental de formas culturales orientales. De esta manera, en el mundo occidental actual abundan prácticas que se autodenominan yoga, pero que distan mucho de lo que se enseñó a occidente a partir de la primera mitad del Siglo XX desde la India en el marco del pensamiento y práctica del Yoga.

Nos reconocemos como practicantes occidentales de una forma moderna de yoga, pero observantes de la tradición transmitida desde la India. Esta observancia nos permite adaptar e interpretar desde la fuente, buscando evitar caer en una interpretación de la interpretación.  No creemos de ninguna manera tener la potestad de definir lo que es y no es yoga; pero en la medida que sistematizamos nuestras prácticas bajo el concepto “yoga”, estimamos importante exponer que es lo que entendemos como tal para que también sea entendido el trabajo que realizamos dentro del contexto carcelario.

El Yoga es uno de los seis sistemas fundamentales del pensamiento clásico de la India. Podríamos decir entonces en términos occidentales que es esencialmente una filosofía práctica. Aunque el concepto no sea muy preciso, nos sirve para recalcar que se trata ante todo de una configuración particular de la mente, y que su práctica refiere a reconocer y redefinir patrones mentales. Por tanto, la imagen de gente delgada sobre una colchoneta de goma realizando actos de contorsionismo que se suele asociar en occidente al yoga, no es del todo acertada.

Decimos “no del todo acertada” en vez de “falsa”; porque las asanas (posturas corporales) son parte de la extensa gama de herramientas que ofrece el yoga y pueden llegar a ser muy exigentes también. Se suele asociar sin embargo, la idea de que las asanas son el yoga. Así también, que un practicante avanzado de yoga es quién puede ejecutar complicadas contorciones o intensos ejercicios de equilibrio o fuerza. Esta distorsión responde fundamentalmente a una descontextualización de dichas prácticas, sin entender que lugar ocupan dentro del contexto de un saber amplio que no está centrado en el cuerpo si no que en la mente. Desde esta perspectiva, las asanas son un recurso auxiliar en la práctica de yoga.

En el Yoga Sutra 300 a.C. aprox (texto clásico de yoga en donde el sabio Patañjali sistematiza parte del conocimiento védico) se establece, a groso modo, que el sufrimiento proviene de una percepción errada de la realidad producto de un estado de distracción de la mente (vikshepa) en donde el sujeto (drashtuh) se identifica con el objeto (los pensamientos de la mente o vrtti). Así, esta visión planeta -en términos occidentales- un problema epistemológico. La práctica de yoga es una respuesta a esta problemática y es por tanto un entrenamiento que busca refinar el proceso cognitivo, la forma en que percibimos e interactuamos con el conjunto de la realidad.

De esta manera, la práctica de asanas se enmarca dentro de este contexto, siendo una herramienta para pulir la relación del ser humano con el mundo en el cuál habita por medio de su corporalidad, teniendo como eje central cultivar la capacidad propia de la mente de discernir apropiadamente (viveka).